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Artículo en el Diario de Cádiz sobre Novomir500

por / martes, 16 septiembre 2014 / Publicado enSin categorizar, Sin categorizar

Desde Rusia con calor.

Una periodista moscovita afincada en Cádiz desde hace 16 años distribuye desde la provincia el póster calefactor, fabricado con tecnología ideada para la estación espacial MIR.

Es un producto “rusogaditano”, dice Natalia Smirnova. Es un producto innovador, original, ecológico: un póster para obtener calor a buen precio que llamó la atención y triunfó el pasado septiembre en la feria Expohogar, en Barcelona. Pero es rusogaditano: lo fabrican en Rusia y se distribuye en España desde la provincia de Cádiz. Lo distribuye Natalia Smirnova, una emprendedora periodista rusa afincada en la capital gaditana que llegó a la ciudad hace 16 años como turista, se enamoró (también de la ciudad) y se quedó.

Su tía, también rusa, la visitó hace un tiempo. Y le regaló el póster. Natalia lo probó en su casa, vio que funcionaba muy bien, se puso en contacto con la fábrica y ahí comenzó todo. Así llegó a Cádiz el póster ideado para dar calor con un bajo consumo, sin secar el aire, sin comerse el oxígeno, en un reducido espacio. Bueno, en el espacio mismo: en la estación espacial MIR.

“El póster no es un radiador de 2.500 watios, no cumple esa función. No engañamos a nadie. El póster viene muy bien para un clima como el de la provincia de Cádiz, que coincide con la primavera y el verano rusos. Allí hace veinte años que usa mucho, la gente se lo lleva a su casa de campo, que carece de calefacción central”, explica Natalia, que avanza despacio pero con decisión: el póster calefactor ya ha superado el entorno provincial y ya lo venden algunas tiendas de otras provincias andaluzas. “A la gente le gusta”.

¿Cuál es su característica principal? El bajo consumo, responde rápido y con datos Natalia Smirnova. “El póster consume ente 450 y 500 watios, tres veces menos que un calefactor convencional. Comienza a desprender calor enseguida, en diez segundos. Así es que es perfecto para una habitación de unos nueve metros cuadrados o para ponérselo uno al lado en una habitación más grande si sólo queremos estar a una temperatura agradable y no calentar toda la estancia. Para este frío es suficiente, gasta poco y quita la sensación de frío.”

Que el póster tiene aceptación y que quienes lo compran están satisfechos lo dice Natalia. Pero quien lo corrobora es Luis Fernández Santos, un vecino de Cádiz que lo compró hace más de un año. Luis quería “un calentito” para el cuarto de su hija pero no se arriesgaba a poner un pequeño calefactor. Le parecía peligroso. En cuanto supo del póster calefactor resolvió el problema: “No calienta la casa entera pero la habitación de mi hija sí la calienta. Y, además, si le pones la mano, esa parte en la que tocas se apaga, no quema. En fin, que lo pones en la pared, queda bonito y te calienta el cuarto. Y cuando llega el buen tiempo, lo quitas, lo enrollas, lo guardas y hasta el invierno. Claro que estoy satisfecho. Y es perfecto para los críos”.

Luis compara la sensación que le causó ver cómo funcionaba el póster a la que recuerda que tuvo cuando conoció las cámaras fotográficas digitales. “Incluso me sorprendió más todavía”, anota.

Natalia Smirnova está ahora en la tarea de sorprender a mucha gente más con el invento. El próximo febrero será presentado en otra feria, esta vez en Madrid, en Intergift.

Hasta llegar aquí, el camino ha sido dificultoso. Pero no han faltado las ayudas. La Cámara de Comercio de Cádiz colaboró mucho con asesoramiento. “He tenido mucha suerte con al gente”, comenta Natalia, que rememora una primera etapa en la que tuvo que resolver múltiples cuestiones relacionadas con los permisos para poder importar y distribuir un producto extracomunitario.

“Tras ponernos en contacto con la fábrica”, explica, “empezamos el proceso para homologarlo. Tuvimos que traducir toda la documentación. Nos ha llevado un año todo el papeleo. Yo desconocía el tema comercial, tuve que enterarme de todos los detalles, acerca del IVA y sobre la homologación de certificados para cualquier producto que quiera vender en el mercado europeo. Afortunadamente, todo fue bien. El laboratorio de pruebas técnicas, la directiva de baja tensión, la compatibilidad electromagnética…, todo está en orden”.

Luego vino diseñar la caja de presentación. Y también registrar la marca, Novomir 500. Natalia dice que tardaron en elegir el nombre: “Queríamos que fuese interesante, que explicase de dónde viene el producto, de la estación espacial Mir. Novomir, nuevo mundo: un nuevo modo de tratar la energía, de ahorrar con un aparato ecológico, que no consume oxígeno”.

Artículo Diario de Cádiz

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