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Novomir500 en el Diario de Cádiz

por / sábado, 12 octubre 2013 / Publicado enSin categorizar

El póster-calefactor baja del espacio a los hogares andaluces.

“El invento, ideado para la estación MIR, consume tres veces menos que los calefactores normales y dura hasta diez años”

Poco espacio y mucho frío. Éstas eran las condiciones ambientales en las que se encontraban los tripulantes de la estación espacial MIR hace más de 20 años, la primera plataforma habitada de forma permanente de la historia. Para solucionarlo se desarrolló un invento que, siendo capaz de proporcionar calor, no ocupase mucho sitio. Nació, así, el póster-calefactor, una lámina que se colgaba en la pared y que era capaz de calentar el habitáculo en pocos segundos sin secar el aire ni absorber el oxígeno.

Años más tarde, esa tecnología se popularizó en Rusia, sobre todo, para las casas de campo, y ahora acaba de desembarcar en Andalucía de la mano de una emprendedora rusa afincada en Cádiz. Natalia Smirnova, de 45 años, vio claro el negocio y se lanzó a la aventura a finales de 2012, momento en el que se erigió en distribuidora oficial del póster-calefactor bajo la marca Novomir500.

“Las temperaturas de aquí en otoño e invierno son muy parecidas a las de allí en primavera-verano, por lo que este invento puede funcionar muy bien a la hora de calentar la casa con un gran ahorro energético”, explica. Y es que, según resalta, una de las mayores ventajas que presenta el producto es que su consumo es tres veces menor que el de un calefactor convencional. “Consume entre 450 y 500 vatios, mientras que cualquier radiador necesita más de 1.500”, señala. “Gasta tres veces menos que un secador”, subraya, a lo que se suma la facilidad de su manejo, puesto que sólo hay que colgarlo en la pared y enchufarlo a la corriente. En 10 segundos, está proporcionando calor a un espacio de unos nueve metros cuadrados, que alcanzan una temperatura media de entre 26 y 27 grados centígrados. Es más, gracias al material con el que está fabricado, este electrodoméstico puede usarse hasta 50.000 horas ininterrumpidamente, es decir, estar diez años encendido sin que deje de funcionar.

“Además, se trata de un elemento decorativo que cuenta, de momento, con cuatro modelos distintos, uno transparente y tres de colores, para que el cliente pueda elegir en función de la habitación a la que vaya destinado”, indica Smirnova.
Su precio ronda los 40 euros y puede adquirirse tanto en la página web de la empresa como en tiendas. De momento, la compañía cuenta con un volumen de ventas modesto, pero esta temporada prevé introducir su producto en una red mayor de comercios medianos, tras tener presencia en Cádiz, Granada, Barcelona o Tenerife. Su objetivo es llegar a tiendas dedicadas al hogar, la decoración, el menaje y los electrodomésticos e, incluso, a las ferreterías. “Aún estamos en fase de promoción, pero la aceptación que está teniendo el póster-calefactor en Cádiz sólo con el boca a boca nos hace pensar en que vamos por el buen camino”, explica la emprendedora rusa.
Como novedad, este producto no usa ni agua ni aceite para emi¬tir calor, motivo por el cual no genera sensación de humedad en la habitación ni absorbe el oxígeno. Y también se trata de un elemento seguro, puesto que, si se toca con la mano el póster, esa zona deja de calentar automáticamente, mientras que sigue funcionando el resto del circuito. “Esto es ideal para las familias que tienen niños, ya que al reducirse la temperatura por debajo del umbral del dolor, evita que se quemen”, enfatiza.
Smirnova vive en Cádiz desde hace 16 años. Periodista de profesión colabora con revistas de turismo alemanas y rusas, decidió embarcarse en esta empresa animada por su olfato para los negocios. “El camino no ha sido fácil, no hemos tenido grandes padrinos que nos financien o que nos introduzcan en la venta al por mayor, pero vamos avanzando poco a poco”, reconoce. Sin embargo, se siente orgullosa de su paso al frente. El póster-calefactor que comercializa se fabrica en una pequeña fábrica cercana a Moscú y, hasta ahora, sólo se distribuía en Rusia. “Hemos realizado la homologación del producto en Europa y la traducción de toda la información para poder introducirlo aquí; ya era hora de que diera el salto más allá de las fronteras rusas”, añade.

Tras todo ese proceso, realizó su primer pedido, registró la marca, creó la página web y ya está en condiciones de vender tanto al consumidor final como a los comercios y representantes de productos del hogar. “De cara a la campaña de Navidad tenemos grandes expectativas, puesto que nuestro artículo puede tener mucha salida como regalo”, añade. El pasado mes de septiembre Novomir500 aterrizó en la Fira de Barcelona en Expohogar, un evento que sirvió de escaparate internacional a la empresa. “Ahora sólo hay que esperar a que el trabajo hecho dé sus frutos”, indica.

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